Introducción
Cuando escuchamos el término insuficiencia cardiaca, muchas personas imaginan que el corazón está "débil" o que ha perdido su capacidad para bombear sangre. Sin embargo, no siempre ocurre así.
Existe un tipo de insuficiencia cardiaca en la que el corazón conserva una fuerza de bombeo aparentemente normal, pero presenta dificultad para relajarse y llenarse correctamente entre cada latido. Esta enfermedad recibe el nombre de insuficiencia cardiaca con fracción de eyección conservada (IC-FEc).
En la actualidad representa aproximadamente la mitad de todos los casos de insuficiencia cardiaca y su frecuencia continúa aumentando debido al envejecimiento de la población y al incremento de enfermedades como la hipertensión arterial, la obesidad y la diabetes.
Aunque durante muchos años fue considerada una enfermedad difícil de tratar, hoy existen tratamientos que pueden disminuir las hospitalizaciones, mejorar la calidad de vida y reducir algunas complicaciones cuando se realiza un diagnóstico oportuno y se controlan adecuadamente los factores de riesgo.
¿Qué es la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección conservada?
La insuficiencia cardiaca ocurre cuando el corazón no logra satisfacer las necesidades del organismo.
En la fracción de eyección conservada, el músculo cardiaco mantiene una capacidad de contracción prácticamente normal. El problema principal es otro: el ventrículo izquierdo se vuelve más rígido y pierde parte de su capacidad para relajarse.
Como consecuencia:
- entra menos sangre al corazón durante el llenado;
- aumenta la presión dentro de las cavidades cardiacas;
- esa presión se transmite hacia los pulmones;
- aparecen síntomas como falta de aire, fatiga e hinchazón.
Una forma sencilla de entenderlo es imaginar un globo.
Un globo nuevo se expande con facilidad cuando se llena de aire.
En cambio, un globo viejo y endurecido necesita mucha más presión para llenarse.
Algo parecido ocurre con el corazón en esta enfermedad.
¿Qué significa "fracción de eyección conservada"?
La fracción de eyección es el porcentaje de sangre que el ventrículo izquierdo expulsa en cada latido.
Generalmente se considera normal cuando es igual o superior al 50 %.
Muchas personas se sorprenden al escuchar que su fracción de eyección es normal y, aun así, tienen insuficiencia cardiaca.
Esto sucede porque la cantidad de sangre expulsada puede ser adecuada, pero el corazón recibe menos sangre al inicio del latido debido a su dificultad para relajarse.
Por ello, un ecocardiograma con fracción de eyección normal no descarta insuficiencia cardiaca.
¿Por qué ocurre?
La insuficiencia cardiaca con fracción de eyección conservada no suele tener una sola causa. Habitualmente es el resultado de varios factores que, con el paso de los años, producen cambios en el músculo cardiaco.
Entre las causas más frecuentes se encuentran:
Hipertensión arterial
Es el factor de riesgo más importante.
Cuando la presión arterial permanece elevada durante años, el corazón debe hacer un mayor esfuerzo para bombear sangre. Como respuesta, el músculo cardiaco aumenta su grosor y pierde elasticidad.
Envejecimiento
Con el paso de los años todos los tejidos del organismo experimentan cambios. El corazón también puede volverse menos flexible, favoreciendo la aparición de esta enfermedad.
Diabetes mellitus
La diabetes produce inflamación, alteraciones metabólicas y daño en los pequeños vasos sanguíneos del corazón.
Obesidad
El exceso de grasa corporal favorece inflamación crónica, aumenta el trabajo del corazón y suele asociarse con hipertensión, diabetes y apnea del sueño.
Enfermedad renal
Los riñones y el corazón trabajan de manera estrechamente relacionada. Cuando uno de ellos se afecta, el otro también puede verse comprometido.
Fibrilación auricular
Las alteraciones del ritmo cardiaco disminuyen la eficiencia con la que el corazón se llena de sangre y pueden empeorar los síntomas.
¿Quién tiene mayor riesgo?
Es más frecuente en personas que presentan uno o varios de los siguientes factores:
- mayores de 65 años;
- mujeres;
- hipertensión arterial;
- obesidad;
- diabetes;
- enfermedad renal crónica;
- apnea obstructiva del sueño;
- sedentarismo;
- enfermedad coronaria;
- antecedentes de fibrilación auricular.
Mientras más factores de riesgo estén presentes, mayor es la probabilidad de desarrollar insuficiencia cardiaca.
Síntomas
Los síntomas suelen aparecer lentamente y pueden confundirse con el envejecimiento o con una disminución de la condición física.
Los más frecuentes son:
Falta de aire
Inicialmente ocurre al realizar ejercicio.
Con el tiempo puede presentarse al caminar distancias cortas, subir escaleras o incluso estando acostado.
Fatiga
Muchas personas describen que ya no pueden realizar actividades que antes hacían sin dificultad.
Hinchazón de piernas
El exceso de líquido suele acumularse en tobillos y piernas.
Aumento de peso rápido
Puede deberse a retención de líquidos y no necesariamente al aumento de grasa corporal.
Palpitaciones
Son frecuentes cuando existe fibrilación auricular u otras alteraciones del ritmo.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico requiere integrar los síntomas con estudios de imagen, análisis de laboratorio y una valoración clínica completa.
Historia clínica y exploración física
El cardiólogo identifica los síntomas, revisa los antecedentes médicos y busca signos de retención de líquidos o congestión.
Ecocardiograma
Es el estudio más importante para evaluar la estructura y el funcionamiento del corazón.
Permite conocer:
- la fracción de eyección;
- el tamaño de las cavidades cardiacas;
- el grosor del músculo cardiaco;
- la función de relajación del ventrículo;
- la presión estimada en la circulación pulmonar;
- el funcionamiento de las válvulas cardiacas.
Péptidos natriuréticos (BNP o NT-proBNP)
Son análisis de sangre que ayudan a detectar si el corazón está sometido a una presión elevada. Son especialmente útiles cuando existe dificultad para respirar y el diagnóstico no es claro.
Estudios adicionales
Dependiendo de cada paciente, el cardiólogo puede solicitar:
- electrocardiograma;
- prueba de esfuerzo;
- resonancia magnética cardiaca;
- tomografía cardiaca;
- estudios para descartar enfermedad coronaria;
- análisis de función renal, glucosa y perfil metabólico.
¿Cómo se trata?
Durante muchos años existieron pocas opciones con beneficio demostrado. En la actualidad, el tratamiento ha avanzado de forma importante.
El objetivo no es únicamente aliviar los síntomas, sino también disminuir las hospitalizaciones, mejorar la capacidad para realizar actividades diarias y controlar las enfermedades que favorecen la progresión de la insuficiencia cardiaca.
El tratamiento suele incluir:
Control de la presión arterial
Mantener cifras adecuadas de presión arterial disminuye el esfuerzo del corazón y ayuda a prevenir el deterioro de su función.
Control de la diabetes
Las personas con diabetes deben mantener un adecuado control de la glucosa mediante cambios en el estilo de vida y los medicamentos indicados por su médico.
Inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2)
Medicamentos como empagliflozina y dapagliflozina constituyen uno de los avances más importantes en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección conservada.
Diversos estudios han demostrado que disminuyen el riesgo de hospitalización por insuficiencia cardiaca y mejoran la calidad de vida, incluso en personas que no tienen diabetes. Por ello, las guías internacionales actuales los recomiendan como parte del tratamiento de primera línea en la mayoría de los pacientes.
Antagonistas del receptor de mineralocorticoides
Más recientemente, la finerenona, un antagonista no esteroideo del receptor de mineralocorticoides, ha mostrado beneficios en pacientes con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección conservada o ligeramente reducida, especialmente al disminuir eventos cardiovasculares y hospitalizaciones. Además, ofrece un menor riesgo de algunos efectos adversos hormonales en comparación con la espironolactona. Conforme se incorporan nuevos estudios y actualizaciones de las guías clínicas, es probable que su papel en el tratamiento continúe fortaleciéndose.
Agonistas del receptor GLP-1
En personas con obesidad e insuficiencia cardiaca con fracción de eyección conservada, los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), como la semaglutida, han demostrado mejorar la capacidad para realizar actividad física, reducir los síntomas, favorecer una pérdida de peso clínicamente significativa y mejorar la calidad de vida.
Estos beneficios parecen estar relacionados tanto con la reducción del peso corporal como con otros efectos metabólicos y antiinflamatorios. Actualmente representan una opción especialmente atractiva en pacientes con obesidad, aunque no sustituyen a los tratamientos específicos para la insuficiencia cardiaca.
Diuréticos
Ayudan a eliminar el exceso de líquidos y mejoran síntomas como la falta de aire y la hinchazón. Aunque alivian el malestar, es importante utilizarlos bajo supervisión médica para evitar deshidratación o alteraciones en los electrolitos.
Actividad física
Los programas de ejercicio supervisado mejoran la capacidad funcional, la calidad de vida y la tolerancia al esfuerzo.
Alimentación saludable
Una dieta equilibrada, con moderación en el consumo de sal y alimentos ultraprocesados, favorece el control de la presión arterial y la retención de líquidos.
Tratamiento de otras enfermedades
El manejo adecuado de la obesidad, la apnea del sueño, la enfermedad renal y la fibrilación auricular forma parte fundamental del tratamiento integral.

